
KADAVAR, UNICLUB, 17/03/2026
Con el verano porteño agonizando MADHOUSE concurrió raudamente a cubrir la tercera visita a Buenos Aires y la primera en el país después de ocho años, de estos berlineses cultores del retro rock más denso y volado. El marco fue Uniclub, un escenario ideal para este tipo de propuestas. El show estuvo a la altura de las expectativas y en esta crónica te contamos por qué.

Me dispuse a cruzar las puertas de Uniclub listo a disfrutar de un buen concierto de rock, de esos que no saben de apretadas multitudes y sí en cambio de la cercanía con los artistas, en un marco intimista que, personalmente, me resulta mucho más atractivo a esta altura de la suaré que los recitales de estadios. Sin embargo, una vez adentro la presentación de Kadavar hizo que lo que aparentaba ser otra noche presenciando el concierto de una prestigiosa banda de culto, transformara la experiencia en otra cosa muy diferente. La propuesta del trío devenido en cuarteto con la incorporación del guitarrista y tecladista Jascha Kreft siempre miró hacia el pasado, pero visto con ojos actuales. Con su estilo mezcla de stoner, psicodelia y toques prog, su sonido valvular repleto de fuzz y su imagen de melenas y nutridas barbas convierten a los alemanes en un verdadero viaje hacia los dorados años ’70. En esa sintonía, el grupo pareció sumar a dicha postura artística una frecuencia discográfica también propia de aquella década, lanzando el año pasado dos trabajos en apenas meses, algo totalmente atípico desde hace años en los que prevalecen largos hiatos entre una edición y otra de los artistas contemporáneos.

La apuesta entonces fue doble.“I Just Want To Be A Sound” y “ Kids Abandoning Destiny Among Vanity And Ruin” son trabajos que muestran mucha variedad estilística el uno del otro. En el primero proliferan los sintetizadores y una dirección pop en lo musical, sonando casi como si se tratara de otra banda. En cambio en “Kids…” el grupo vuelve sobre sus pasos y ofrece una placa que en un punto regresa a la mixtura del stoner sabbathero y fumón de sus comienzos con experimentos floydeanos como los del disco “The Isolation Tapes”, aunque algo de ese cambio de tono de su antecesor conserva. La banda que profesa que «sólo quiere ser un sonido» pareciera estar entonces en una búsqueda con respecto al mismo. El oyente malintencionado puede decir que el grupo atraviesa una crisis de identidad. El benevolente, que Kadavar decidió romper sus propios moldes y ampliar la paleta de colores de su música. Quedaba claro entonces que el gran interrogante de la noche era qué repertorio Kadavar iba a presentar.¿Predominará la onda que impregna sus últimos esfuerzos o en cambio nos traerían un set más anclado con los orígenes del grupo?

PROFETAS DEL PASADO
Puntualmente a la hora señalada los berlineses dieron comienzo al concierto enfundados en sus pantalones oxford y con sus instrumentos enchufados en sus amplificadores Orange para dar comienzo al viaje por una ruta absolutamente vintage. En una entrevista reciente, el baterista Christoph Bartelt, definió al sonido de la banda como “música vieja escuela pero con más poder”. Con un par de temas encima, los presentes ya estábamos seguros de que la afirmación del bueno de Christoph era absolutamente certera. De paso despejamos la incógnita: los alemanes privilegiaron esa noche su sonido más característico antes que a sus nuevas incursiones experimentales. Dentro de un set breve conformado por trece canciones, nueve forman parte de su época netamente stoner-space rock, ejecutando apenas “Regeneration” de “I Just Want To Be A Sound” y “Explosion In The Sky”, “Liar” y “Total Annihilation” perteneciente a su último lanzamiento “K.A.D.A.V.A.R.”
A eso debemos sumarle que las mencionadas versiones del material reciente de los oriundos de Berlín sonaron mucho más potentes y stoneras que las que figuran en los discos. Los teutones en vivo son realmente un relojito, con un sonido de los más claros y nítidos que tuve la suerte de escuchar en vivo alguna vez. Los puntos flojos de la banda son cierta frialdad (y bueno, son germanos,¿vio?) y estatismo escénico. En este último punto el que ocupa el centro del escenario es el bajista Simon “Dragon” Boutelop y hay que decir que con justicia. Es sin duda el que tiene más dotes histriónicos de los cuatro. El otro costado flaco que ofrecen es que si no sos fan acérrimo del stoner, probablemente te aburras en un show de Kadavar. Más aún si te acercaste al recital atraído por el volantazo musical del cuarteto en su historia más reciente. En ese caso tal vez te hayas ido a tu casa decepcionado. Ahora, si te va el género, el humo dulce y las bandas retro, Kadavar es para vos. Y si no estuviste el otro día en el Abasto, te perdiste algo grande, de eso no tengas dudas ni preguntas para hacerte al respecto

Porteño, cincuentón, melómano, cinéfilo, amante del whisky y la cocina. Licenciado en comunicación, fue agente de prensa en organismos públicos, se desempeñó como productor e investigador periodístico en Arte Canal y participó como redactor de los suplementos “No” y “Turismo 12” de Página/12 y de la versión impresa de Madhouse. Como Do Carmo, baterista frustrado, padre de dos rubias y hombre librepensador.








