«Es casi 2026, el mundo se está dividiendo y es más peligroso que nunca», dijo a fines de diciembre Jay Aston a MADHOUSE, con franqueza, lucidez y guitarra en mano. Con el calendario ya cambiado, una gran fecha que se aproxima es la inminente visita de su banda, Gene Loves Jezebel, que regresa a la Argentina para presentarse el sábado 26 de septiembre en el Auditorio Beethoven, ubicado en el coqueto barrio porteño de Recoleta. Para ponernos a tiro, el Aston morocho nos contó algunos detalles del show que se aproxima, sus próximos proyectos y expresó sus reflexiones sobre el mundo en que vivimos en este ida y vuelta que ya empieza.

Para quienes no los tengan tan presentes —o directamente no los conozcan—, Gene Loves Jezebel fue una de esas bandas británicas surgidas en la primera mitad de los 80s que supieron moverse con naturalidad entre el post-punk, la new wave y un pop oscuro y elegante que hoy suena tan distintivo como influyente. Formado en Londres en 1980 por los hermanos gemelos Jay y Michael Aston, el grupo fue parte activa de esa escena que convivió con nombres como The Cure, Bauhaus, Siouxsie And The Banshees o Echo & The Bunnymen, aunque siempre mantuvo una identidad propia, marcada por melodías intensas, climas románticos y una impronta muy personal en las voces. Con discos como «Promise» (1983, el debut), «Immigrant»(1985) o «House of Dolls» (1987), Gene Loves Jezebel logró trascender el circuito alternativo y construir un cancionero que todavía hoy conserva vigencia, especialmente gracias a temas que se convirtieron en clásicos del período. En Argentina, la banda dejó una huella fuerte desde su primera visita en 1988, en plena efervescencia del rock internacional posdictadura, y regresó varias veces a lo largo de las décadas, generando un vínculo especial con el público local.
Cabe aclarar que a causa de conflictos personales y legales entre los hermanos, desde principios de los 2000 coexisten dos versiones de la banda original, una liderada por el rubio Michael, que casualmente también visitó nuestro país recientemente, y la otra es la que nos convoca, que además de Jay, tiene en sus filas a integrantes históricos como el bajista Peter Rizzo y el guitarrista James Stevenson. Hoy Jay Aston (cofundador, principal compositor y una de las voces emblemáticas del grupo) vuelve al país para reencontrarse con esa historia y con nuevas generaciones de oyentes. El sábado 26 de septiembre, Gene Loves Jezebel se presentará en el Auditorio Beethoven (AVENIDA SANTA FE 1452, CABA) y en esta charla con MADHOUSE, repasó recuerdos de aquellas primeras visitas, habló sin rodeos sobre la disputa por el nombre de la banda y reflexionó sobre la música, la identidad y la importancia —ayer y hoy— de tener una voz propia.

La primera vez que Gene Loves Jezebel tocó en Argentina fue en 1988… ¿qué recuerdos tenés de aquella visita?
Fue una locura porque estábamos tocando mucho en esos días. Fue agotador, pero fueron grandes shows. Fueron muy buenos tours y muy emocionantes. Hicimos Argentina, Brasil, Uruguay… ¡Fue increíble ir a Sudamérica! Nos encantó. Buenos Aires es una ciudad hermosa; también tocamos en la costa, en Mar del Plata. Fue maravilloso. La última vez que tocamos en Buenos Aires también fue genial.
Con excepción de los shows de 1988, GLZ se presentó varias de veces en Argentina… pero la mayoría de estas fue la otra banda.
Sí, muy desafortunadamente. A nosotros nos encanta tocar y es nuestra música. La otra banda no tiene derecho a usar el nombre de Gene Loves Jezebel, pero lo hacen. Los promotores que los contratan no tienen a la banda real, porque obviamente «Desire» y todas esas canciones son mías, yo las escribí y yo las canto. Peter (Rizzo) y yo.

La historia de dos gemelos que forman una banda que luego se separa, se disputan el nombre y cada uno lo termina utilizando por su cuenta, quedando dos bandas distintas con el mismo nombre, realmente es como para escribir un libro…
Sí, es una historia para un libro. Hay muchos detalles cuando mirás en profundidad, pero al final lo importante es que a la gente le gusta la música. El resto realmente no importa. Los egos no me importan. Solo disfruto cantar mis canciones. Sé de qué se tratan y por qué las escribí. Y si alguien más quiere intentar aclarar que son suyas, no me importa tanto como que la gente las disfrute: eso es lo que me importa.
Tengo entendido que vos vivís en Gales y Peter en Inglaterra, ¿cómo es la dinámica de trabajo del grupo a través de la distancia?
Peter está en Yorkshire, a un par de cientos de millas de distancia, bastante lejos. Para trabajar hacemos esto mismo que estamos haciendo ahora (N. conectarse a través de Zoom, a distancia) Hicimos eso en el último tour. Teníamos que hacerlo porque había que practicar las canciones. Trabajamos los arreglos de esta manera. Fue bastante difícil, porque cuando envejecés, te mudás de un lado al otro… Al principio vivimos en Londres y era más fácil ensayar ahi. Pero con el paso del tiempo nos hemos mudado a diferentes partes del mundo. Ensayamos antes de los shows e intentaremos hacerlo antes de ir a Argentina, porque hay algunas canciones que no hemos hecho en mucho tiempo, como «Gorgeous» y varias más. Pete me dijo que sería bueno ensayar en una sala, porque a distancia podés cantar y tocar, pero no es lo mismo. Es increíble lo que podés hacer con la tecnología, aunque tocar juntos en una misma sala es algo muy poderoso.
Con tanta historia y tan amplio repertorio, ¿les resulta complicado elegir qué canciones tocar? ¿Habrá alguna sorpresa en el show del 26 de septiembre?
Tendemos a suponer mucho en la vida de la banda, pero así es, tenemos muchas canciones y es difícil elegir cuáles tocar a veces. De todos modos, como dije antes, no hemos hecho canciones como «Gorgeous» por mucho tiempo, así que sería divertido hacerla. Y Pete mencionó «Beyond Doubt» y otras canciones que raramente hacemos, que tienen voces con un registro muy alto, así que «aaaa» (canta y se ríe), la estaré ensayando… ¡sería divertido hacerla! Nos encanta tocar en vivo y es diferente el modo en que nos acercamos a las canciones. Hacemos temas como «Love Keeps Dragging Me Down», «Sat Bruise» y canciones de todas las épocas.
A VECES CON AMOR, OTRAS CON DOLOR, SIEMPRE CON MUCHA MÚSICA
En «Love Death Sorrow» (2023), su más reciente álbum a la fecha, hay muchísimos covers, ¿Por qué decidieron hacer tantos y cómo los eligieron?
Fue una sugerencia del sello porque nunca hacemos covers, y pensamos que sería divertido hacerlo. Entonces Pete me dijo que si iba a cantar las canciones, debería elegirlas. James amaba la canción de Edwin Collins (N. «A Girl Like You»), que también me gustó. Pete Rizzo, Peter, Bug y yo amamos The Only Ones y The Cure, así que elegimos «Another Girl, Another Planet» e «In Between Days». Y a mí siempre me ha gustado John McGuioch, el guitarrista de los Banshees, su trabajo en «The Light Pours Out of Me», la canción con Magazine, es impresionante. John ya no está con nosotros, pero es un guitarrista maravilloso. Su trabajo con Siouxsie and The Banshees es especialmente increíble, es muy técnico y muy inteligente en la guitarra. Sus invenciones son fantásticas. Los otros guitarristas de los Banshees tienen esa calidez que también me gusta, pero solo John podría haber hecho «Spellbound». Es un guitarrista muy especial, y por eso elegí esa canción. También hicimos una de Marianne Faithfull (N. «Broken English»), siempre me gustó mucho esa canción, creo que cuando la hicieron, había un montón de drogas en esa banda y fue una grabación muy caótica. Fue bueno grabarla bien, porque trabajamos con Peter Walsh, quien también produjo «Discover» (1986) y muchos de nuestros álbumes. También trabajó con Simple Minds, The Church, Peter Gabriel y muchas bandas más, Peter es fantástico. Trabajamos mucho con él y fue un placer. Es divertido, porque escribo canciones todos los días. Siempre tengo una guitarra en mis manos, así que no tengo elección. Tengo que despertar y tocar la guitarra. Pero fue divertido, no tenía que hacer todas mis canciones, solo reversionar las de los demás. Hicimos un par en vivo, la de The Cure y la de Only Ones. Deberíamos hacer más y probablemente lo hagamos.
¿Por qué escogiste el título del último álbum? Supongo que “Love Death Sorrow” puede sintetizar de alguna manera gran parte del mensaje de Gene Loves Jezebel o incluso del arte en general.
Sí, tal vez. El drama, la tragedia, el amor, la muerte, la tristeza. Creo que capturó las canciones, lo que nos capturó y lo que escribo. Para mí todo es una historia. Ninguna de ellas significa nada. Pero todos tenemos nuestras historias. «Todo lo que importa es estar aquí ahora», como dijo George Harrison. Esto es lo que importa, y todo lo demás es una historia. Y de esas historias salen canciones. Pero el amor, la muerte, la tristeza, creo que soy sólo yo mirando a la gente, mirando a la vida como una historia. No vale la pena quedarse enojado al final. Es tonto, porque todos vamos a morir, así que no hay de qué preocuparse.

¿Lo ves cómo una especie de tragedia?
No es una tragedia. Para mí es bueno que nada importe. A mí no me importa si la gente piensa que soy genial o si no piensa nada de mí. Es irrelevante. Todos somos iguales, todos sentimos dolor, a veces sentimos alegría, y la vida es un viaje para todos. Nadie es mejor que nadie. Así lo veo yo. Yo no valgo más que vos, y vos no valés más que yo, pero debemos tener respeto por nosotros mismos. Para mi, la empatía es algp muy importante. Siempre ha sido así. La mayoría de la gente, desde mi experiencia, son muy amables. Hay algunos bastardos malos, por supuesto, pero no representan a la humanidad. No puedo imaginar por qué la gente quiere ser vista como importante, o por qué piensan que los discos de oro son importantes, o que las medallas de oro son importantes, o que tener un marido hermoso o una esposa hermosa o cierta posición… eso no significa nada para mí. Aparte de las guitarras, lo único que me importa son las guitarras, y tal vez una linda ropa, pero más allá de eso, en el mundo occidental, todos podemos conseguir esas cosas. En cuanto a las trampas que la gente necesita para llegar a algún lugar, si te preocupas por lo que la gente piensa, vas a tener una vida muy triste, porque no hay nadie que sea querido por todo el mundo, nadie se respeta al 100%, así que no te preocupes. Eso es lo que el álbum manifiesta. Podés leer las letras que escribí en todos estos años. Cuando miro atrás, siempre fui bastante consistente.

«LO QUE HACEMOS EN OCCIDENTE AL RESTO DEL MUNDO ES TERRIBLE»
En ese sentido, el de mirar atrás, ¿crees que el mundo es mejor o peor que hace 40 años?
Creo que el mundo siempre ha sido malo, pero que todos lo vemos más ahora… En la historia reciente post Segunda Guerra Mundial hubo cosas malas y han continuado sucediendo desde entonces. Lo que en Occidente le hacemos al resto del mundo es terrible, siempre fue así. Solo que ahora la gente se despertó gracias a TikTok, YouTube y otros medios. La gente puede ver que no es que en América, Inglaterra y Alemania no hay buenas personas, sino que los gobiernos son bastante malos. Todos dependen de combustibles fósiles, de cuánto petróleo queda, que no es demasiado. Ellos matan, como en Venezuela ahora mismo. La guerra en Venezuela no tiene nada que ver con el narcotráfico, sino porque tienen las reservas más ricas. Están tratando de derrotar al gobierno como lo hicieron la última vez. El mundo siempre ha sido malo. Cada gobierno dice lo mismo. Se puede ver que son bastante corruptos. El que tiene coraje se pone en el poder. Pero las personas son mucho más conscientes hoy en día. Y los políticos, por naturaleza, tienen que ser electos. Han estado despertando hasta que dicen que no pueden decir esto y que no pueden aceptar estos órdenes. Es interesante. Ese ha sido el lado positivo de la tecnología. El hecho de que podamos hablar así tan fácilmente. Cuarenta años atrás no podíamos hacer eso. Tenía que comprar un teléfono que me costaba unas 20 libras para hablar 10 minutos. Si tenía que llamar a EEUU en los ’80 o a Inglaterra, era carisimo, y ahora lo hago con un click. «La verdad está afuera», como dicen. Así que sí, el mundo sigue tan malo como siempre, excepto que la gente ahora se puede dar cuenta.
Todo parece quedar más expuesto, escuchar lo que decís me hace pensar en esa expresión que dice, volvamos a la época en la que ser fascista daba vergüenza.
Siempre han estado y siempre estarán ahí. Y son fáciles de ver. Siempre se visten bien, se ven limpios, son fáciles de ver. Están en el poder ahora, ¿no? todos nuestros países tienen un gobierno de derecha. Argentina tiene un gobierno de derecha, nuestro Partido Laborista, que debería ser de izquierda, no es de izquierda en absoluto. Es totalmente de derecha. Así que no son muy populares con nosotros. Y yo me considero muy de izquierda, soy absolutamente socialista. Pero los vemos, no estamos ocultos, no somos tontos. La Guerra Civil Española no fue hace tanto tiempo y a partir de eso, obviamente, vinieron Hitler, Mussolini y todo el resto. Sabemos toda esa historia. Y sabemos que cosas terribles han pasado en todo el mundo. Pero desde la Segunda Guerra Mundial, hay que decir que son los estadounidenses los que han hecho más daño, los que causan todos los problemas. Tantos problemas innecesarios.
¿Crees en el rock, la música o el arte en general, como herramientas para cambiar las cosas?
Todo es político al final. Si decis que te gusta el color verde, es una declaración política. Un amigo me dijo, «Jay, no deberías luchar por la causa de los palestinos«, y siempre he luchado por ellos. Porque nadie estaba escuchando, pero ahora sí están escuchando. Me tomó mucho tiempo, 20 años de mi vida, pero la gente está escuchando ahora lo que está pasando con los palestinos. No puedo detener las cosas que están sucediendo en Ucrania. No puedo hacer que Putin haga nada, pero respecto a lo que pasa con mi gobierno, que está ayudando a los regímenes sionistas de EEUU e Israel, creo que podemos hacer algo con eso. Y lo hacemos, protestamos, porque las escuelas y los hospitales fueron bombardeados, millones de palestinos viven en campamentos y fueron expulsados de su propia tierra. Tenemos que seguir luchando por ellos. Y la gente, sobre todo en estos últimos dos años, salió masivamente a protestar. Esas son mis propias visiones políticas, pero no uso a la banda para promover esas visiones, sino mis propias redes sociales; pero si la gente publica en mi sitio web algo antipalestino, entonces responderé. No puedo hablar por todos los que están involucrados en la banda, pero puedo hablar por mí mismo y eso es lo que hago. Pero si venis a un sitio de la banda y decís algo realmente cruel sobre la gente palestina, entonces voy a desenmascararlo y luchar por la verdad.
Volviendo a la música en sí misma, ¿tenés planes para grabar nuevo material?
Escribo todo el tiempo, estuve trabajando en mi primer álbum solista, que va a salir en febrero. Pero tengo mucho material y escribo todo el tiempo. Peter y yo siempre estamos creando juntos, así que veremos que pasa. Ahora tengo que descansar porque vamos a Buenos Aires y después a EEUU, así que tengo que practicar. Pero, incluso en las pruebas de sonido o en vivo, las ideas vienen. Siempre tengo canciones y siempre hay material. Podría literalmente grabar un álbum por día durante los próximos seis meses. Tengo muchas canciones.
Acaban de cumplirse 40 años de la edición de “Inmigrant” (1985), en aquel entonces viajaron a Nueva York y trabajaron en varios demos -aún inéditos- con John Cale. ¿Qué recuerdos tenés de aquella experiencia?
Cuando trabajé con John Cale él era adicto a las drogas. Entonces, cuando fuimos a Nueva York, no había hecho ninguna voz. Además, el bajista no llegó porque estaba atrapado en una tormenta de nieve, así que acabé tocando el bajo yo. No hay nada terminado, solo maquetamos un par de ideas. Fue una gran experiencia. Nunca antes había estado en Nueva York, que es una ciudad enorme y una locura. Recuerdo que Ornette Coleman vino al estudio. Fue increíble conocer a alguien de tal dignidad y claridad. MTV estaba empezando y sonaban Van Halen y Billy Idol. Todo era nuevo. Había nevado y hacía un frío que nunca habia sentido antes, y con todos esos edificios, las señales de TV eran muy malas. Cuando estábamos haciendo las sesiones con Cale, a principios de enero de 1984, eran otros tiempos. Nueva York era un lugar peligroso, una ciudad muy diferente. Fue algo emocionante, parecía que todos los estadounidenses tomaban heroína; y también todos éramos muy jóvenes. Nuestro bajista de aquel entonces, Steve Marshall, tenía apenas 18 años. Fue una gran experiencia, pero no conseguimos hacer mucha música.
Te escucho hablar así de Nueva York y me dan ganas de preguntarte cómo era ser parte de la movida gótica en Gales a principios de los ’80…
Fuimos de los primeros. Cuando nos fuimos a Nueva York usaba maquillaje, y tenía un vestido negro largo. La gente sobre todo los locos, se me acercaban. Incluso en Los Angeles, no podía caminar por Sunset Strip, era como el Flautista de Hamelin, la gente me seguía a todos lados. Eran momentos locos. Lo mismo cuando vinimos a Sudamérica, fue una locura.

Hoy en día sabemos mucho de la escena gótica de los ’80, pero en aquel entonces, ¿sentías que Gene Loves Jezebel formaba parte de una escena?
No, de hecho ninguna de las bandas de los ’80 se conectaba de esa manera. Todos éramos muy competitivos. Éramos parte de un movimiento. No queríamos sonar como Bauhaus, y Bauhaus no quería sonar como The Cure, y The Cure no quería sonar como Siouxsie and the Banshees: todos tenían su propia voz. Hasta que apareció The Sisters of Mercy y entonces todas las bandas querían sonar como ellos y todas eran muy similares. Pero antes de eso, no, al igual que Talking Heads o The Police…, todas esas bandas tenían sus propias cosas, eran distintas. Por eso soy de la generación en la que era importante tener tu propia voz. Así que nunca me sentí parte, siempre me sentí como un extranjero, siempre estuve solo. Muchas personas que entran en la música son como extranjeros.
¿Creés que, en contraposición a lo que dijiste sobre tu generación, en este momento, no es importante tener una voz propia?
Creo que los seres humanos somos todos iguales, e intentamos encontrar nuestra propia voz. Pero no lo sé, la música es arte, ¿no? Habrá muchas personas, niños, o incluso octogenarios que están haciendo música. No tenés que ser un buen cantante, no importa. ¿Qué es ser un buen cantante? Creo que cada persona tiene que expresarse y descubrir quién es. Cuando te volvés más viejo, como yo ahora, decis: «¡a la mierda, no me importa lo qué piensa la gente o si te gusta mi música o no»; lo más importante para mí es lo que podés encontrar ahí afuera. Y lo que este último par de generaciones tuvo, fue Internet. Puedo, literalmente, cantarte una canción ahora mismo, algo que no podía haber hecho hace 40 años, cuando tenía que tener un sello discográfico, un promotor y un agente, para que la gente me pueda ver… era un camino mucho más largo. Pero, de alguna manera, eso era mejor porque luego crecías y te desarrollabas. Yo en este momento estoy en Alemania y después me voy para Argentina para intentar expresarme con nuestra música, lo cual es genial. No hay una manera correcta o incorrecta de hacer las cosas, solo tratas de enfrentar lo que se te pone adelante. Estamos en 2026, el mundo se está dividiendo y es más peligroso que nunca. Así que solo exprésate y disfruta. Solo te necesitas a vos mismo e intentar ser feliz con eso. Si tenés alegría y felicidad, tenés total poder. Yo camino 15 o 20 kilómetros casi todos los días, me encanta caminar, es mi meditación. Me gusta cantar, tocar la guitarra y caminar.
GENE LOVES JEZEBEL, SÁBADO 26 DE SEPTIEMBRE, AUDITORIO BEETHOVEN, AVENIDA SANTA FE 1452, CABA. ENTRADAS DISPONIBLES EN AL POGO.

Respirando desde 1988. A veces tocando, a veces escribiendo. Ocasionalmente columnista del Diario La Tercera, Plan B Fotorock y Revista The13th. Toqué en Sarcástico, Tiempo y Forma, Cultura Pájaro, TrueScope, y otros grupos. Fanático del mate y de los gatos. Arquero. Cuervo.








