
Primero llegó la noticia fría e impávida: Roberto Iniesta Ojea, más conocido como Robe, el carismático fundador y líder de la banda española Extremoduro, murió a los 63 años, por causas no confirmadas todavia. Y aún conmocionados por la noticia, no salen las palabras para hablar de Robe y el dolor de su partida.

Mi cabeza es una marea de recuerdos y vivencias junto a mis amigos. Y pasan ese pequeño grabador sintonizado en FM Acuarela mientras suena «Jesucristo García», el «Tu en tu casa» que me grabó Romualdo, cantando a los gritos «¿Dónde están mis amigos?» en la casa del Colo, Maxi y Seba re copados con Extremoduro (Maxi se tatuó de tan cebado que estaba), Los Neuróticos en un antro de El Jagüel pifiando justo en la parte de «ya soy muy listo, me sé equivocar», otro toque de Neuróticos pero en un antro de Monte Grande (ya todos flipados con «Iros todos a tomar por culo»), la saga de «Manué» y la risa que nos provocaba a todos.
Aparecen recuerdos de la primera visita a Buenos Aires disfrutando junto a Alan y la loca de Campana, el video de «Puta» y su letra tomada prestada, Mal de Parkinson en Cemento versionando «Jesucristo García», la segunda visita en Pompeya con amigos y un calor inhumano, Diego cambiando la letra de «La Hoguera» porque en el público estaba su abuela y no quería decir «follaba» ni «masturbar»; una banda random en un antro que mi memoria se niega a recordar versionando «Correcaminos estate al loro», Nico y su cuadro «mitad de coca y de caballo», el post show de Fermín Muguruza con Fede y el Colo en el auto en la puerta de casa escuchando una y otra vez Extremoduro, porque no podíamos bajar de la locura que fue ese show y lo cebados que estábamos con la banda del Robe…

Y es que fue una banda que caló tan profundo dentro mío, que me es imposible no tener un nudo en la garganta y los ojos llenos de lágrimas. Parte fundamental de mi juventud, de las calles con amigos, de ensayos eternos, de canciones dedicadas…
Gracias Roberto Iniesta por haber sido simplemente Robe, el puto amo de las palabras, de esas que te salían con facilidad mientras nosotros ni siquiera podíamos rimar. Nunca nadie conjugó tan bien el rock con los vicios («Necesito droga y amor /Su culo es miel /Puta, Golfa, Hoy te la meto hasta las orejas’) como este cabrón que hoy tuvo el honor de montar un cohete espacial rumbo al cielo, para tirarnos mierda mientras esperamos la puta Navidad…
Y sí, me cago en tu padre, Manué 💔
Fotos: Archivo Madhouse (Nicolás De Los Santos) y Facebook Oficial Extremoduro

Cosecha 1977, como el buen punk rock. Nacido y criado en zona sur. Periodista desde 2011, enfermo de la música desde los 90. Eterno buscador de respuestas y amaneceres. Dog friendly, beer friendly. No me busquen en las barricadas, aún creo en el poder de las palabras.








