A los amantes del rock y el metal (y por qué no, los de la música en general) el pasado 22 de julio nos llegó una noticia que inmediatamente nos llenó de tristeza: Ozzy Osbourne había fallecido tan sólo unos días después de su emotiva despedida en ese mega evento llamado «Back To The Beginning». Como una forma de transitar el duelo, y a la vez seguir honrando su legado, a un mes de su desaparición, desde el staff de MADHOUSE nos propusimos ordenar su discografía solista de acuerdo a nuestras preferencias, eso si: centrándonos únicamente en sus álbumes de estudio con material original. Así que sin importar los ladridos a la luna, ni importunar el descanso de los malvados, honremos al Mago de Ozz como se merece, sin derramar más lágrimas.

#12 “Scream” (2010) por Alejandro Do Carmo

Si bien la vuelta al ruedo de Ozzy sin la colaboración de su fiel ladero por 20 años, el gran Zakk Wylde, mantiene cierto toque industrial en las guitarras insinuado en su anterior «Black Rain«, (merito del productor y co compositor Kevin Churko) el cambio más importante tiene que ver con la participación del nuevo guitarrista, el griego Gus G. quien, a pesar de la catarata de riffs y sus precisos solos, no logra quitar la imagen de músico contratado, lo que le resta puntos al producto final.

Es que precisamente «Scream«, si bien tiene todo lo que se espera en un disco de Ozzy (riffs vertiginosos, estribillos arrasadores y solidas bases), no logra capturar la magia de esos LPs clásicos que cimentaron su carrera.

#11 «Black Rain» (2007) por Hernán Mariotti

Acostumbrado a caer y luego ponerse de pie, “Black Rain” fue editado en 2007, cuatro años después de que un accidente en moto dejara a nuestro héroe con varias vértebras dañadas y ocho días en coma. Pero una vez recuperado del incidente, era hora de que Ozzy vuelva al ruedo, en este caso de la mano del productor Kevin Churko, quién tiene entre sus pergaminos haber trabajado con gente como Papa Roach o Five Finger Death Punch. La elección de su contratación tuvo como objetivo darle una puesta a punto al sonido de Ozzy, volviéndolo más actual.

Y hay que decir que la movida salió bien ya que aunque “Black Rain” sea un título menor dentro de la discografía del Gordo, el disco suena heavy y filoso, y en el plano compositivo hay temas logrados, como el hit “I Don`t Wanna Stop”, “Not Going Away” o la balada “Lay Your World On Me”.

En esta ocasión el seleccionado de músicos incluye además de al fiel ladero Zakk, al Faith No More Mike Bordin en batería y al ex bajista de White Zombie Rob “Blasko”Nicholson, para darle forma a un álbum que si bien no fue un suceso, logró ser certificado disco de oro en EEUU, lo cual no es un mal número teniendo en cuenta que ya estábamos en una época en la cual la descarga de discos empezaba a matar a la gallina de los huevos de oro.

#10 «Ordinary Man» (2020) por Alejandro Do Carmo

Un día sos el inmortal Príncipe de las Tinieblas, esnifás hormigas y te alimentas a base de cabezas de murciélagos y palomas; y cuando te querés acordar, sos un viejito que necesita ayuda para moverse. Y si bien es la ley de la vida, al mundo rockero le impactó la fragilidad de las imágenes que trascendieron de Ozzy en los tiempos post pandemia, cuando todos nos dimos cuenta de su finitud. Por eso hay que agradecerle al guitarrista y productor Andrew Watt no solo por rescatar al Gordo de un periodo oscuro de salud, sino también de sacarlo de un pozo creativo que se extendía (gustos más, gustos menos) a los últimos discos de la era Zakk Wylde.

El resultado fue “Ordinary Man” que sorprendió no solo por su nivel compositivo, sino también porque el ex California Breed lo rodeó a Ozzy de amigos, le dio un sonido moderno y canciones redondas. Y el mérito de Watt es doble, ya que no solo logró acercar a Ozz a las nuevas generaciones a través de su colaboración junto al rapero Post Malone en el tema «Take What You Want», sino que logró reunir para la ocasión a una backing band de lujo: nada menos que Chad Smith en batería y Duff McKagan en bajo.

Lo que hace que este disco sea recordado, es el ingrediente melódico presente en «All My Life» , «Today Is The End» y sobre todo en la gran balada que le da título y funciona como leit motiv del disco junto a Sir Elton John, un delicioso racconto de vida de dos hombres que se enfrentan a su propia mortalidad.

#9 «Patient Number 9» (2022) por Alejandro Do Carmo

Como mencionamos màs arriba, “Ordinary Man”, tuvo grandes méritos pero también un punto negativo: haber dejado la vara muy alta para su sucesor, este “Patient Number 9” que quedarà en la historia por haber sido el ultimo lanzamiento de Ozzy en vida.

De todos modos, ya desde el comienzo con el tema título, corroboramos que en este Paciente, la magia seguìa intacta y que incluso la apuesta se redobla ya que a diferencia de “Ordinary…” acá el punto fuerte lo determina la presencia de ilustres invitados: desde el malogrado Taylor Hawkins, hasta Robert Trujillo, pasando por Josh Homme, Duff McKagan y Chad Smith, los héroes Clapton y Beck y el abrazo fraternal con el hermano Tony

De la mano de la invalorable colaboración de Mr Watt, además de un muy buen disco de rock, “Patient Number 9” es la manera que Ozzy encontró para seguir vivo y vigente un tiempito más, con una pequeña ayudita de sus amigos y los colmillos todavía sedientos de sangre, dando batalla hasta el final.

#8 No Rest For The Wicked (1988) por Facundo Llano

Si “The Ultimate Sin” fue el momento más pop en la carrera de Ozzy, “No Rest For The Wicked” representa una vuelta a las bases antes de que sea demasiado tarde. Si bien el Hair Metal todavía disfrutaba de gran salud comercial, se nota que había una necesidad de volver a algo más crudo y rockero. Tendiendo en cuenta que todavía nos encontramos en los ’80, el resultado es un hibrido entre la intención musical mas cruda y la producción limpia de la época. Y en ese sentido, “No Rest …” sufre mas que “The Ultimate…”., el cual fue compuesto con la idea de hacer un disco mas pop, mientras que el primero es un álbum de rock que se transforma en pop en el camino.

Este es el disco donde un joven Zakk Wylde hace su ingreso, y si bien podemos ver algunas de las futuras características del guitarrista en su carrera, no podemos decir que encajen con naturalidad en lo que es la esencia del disco. En lo que a este álbum respecta, la producción lo envejece aun peor que el disco anterior, y a eso hay que sumarle que, simplemente, las composiciones no son muy buenas y en varias oportunidades no parecen encontrar una dirección, como “Devil´s Daughter” o “Crazy Babies”. Y quizás su mayor mérito es que su existencia fue necesaria para llegar al nivel de excelencia que vendría después.

#7 «Down To Earth» (2001) por Carlos Noro

En este disco aparece un Ozzy rejuvenecido en pleno auge de la fiebre del Nu Metal, dispuesto a no quedar como reliquia. Para la ocasión, Sharon y Ozzy armaron una alineación de lujo: Zakk en guitarra, Robert Trujillo (ex Suicidal Tendencies y futuro Metallica) en bajo y Mike Bordin (Faith No More) en batería. La producción quedó en manos de Tim Palmer, que le dio un pulido moderno, con un sonido más denso y acorde a los 2000.

El álbum arranca con pura dinamita: “Gets Me Through” y “Facing Hell” despliegan riffs graves y secos, con un groove cercano al metal alternativo de la época, mientras Ozzy mantiene ese tono inconfundible entre desgarrado y melódico. Pero la sorpresa llegó con las baladas. “Dreamer” es, en los hechos, un “Imagine” versión Osbourne: piano, arreglos etéreos y una letra casi utópica que se convirtió en himno de estadios. También “Running Out of Time” muestra a un Ozzy introspectivo, mirando de frente a la mortalidad, anticipando la faceta más frágil que explotaría en los años posteriores.

«Down to Earth» no fue solo un álbum: también fue el combustible que alimentó al Ozzfest, el festival creado por Sharon y Ozzy que a fines de los ’90 ya era una institución del metal. Canciones como “Gets Me Through” o “Facing Hell” funcionaban perfecto en vivo en ese contexto, compartiendo cartel con bandas como Slipknot, Disturbed o System Of A Down. Así, Ozzy no solo mantenía su lugar en la historia, sino que se insertaba en el presente del metal, codeándose con la nueva generación que lo veneraba como padrino.

Sin embargo, la recepción fue variada: algunos fans lo acusaron de sonar demasiado “limpio”, otros celebraron que mantuviera vigencia en un panorama dominado por Linkin Park o Slipknot. De todas maneras, con el tiempo, el álbum terminó siendo un disco aceptable de Ozzy, antes de meterse de lleno en el fenómeno televisivo de The Osbournes y la maquinaria mediática que lo convirtió en un ícono pop. 

#6 «The Ultimate Sin» (1986) por Facundo Llano

El pecado definitivo de “The Ultimate Sin” es haber salido en 1986 y que, indefectiblemente, nos lleve a ese año. Sin duda alguna, el cuarto disco solista de Ozzy es preso de su propia época, queriendo mantenerse moderno según lo que pasaba durante esos días, pero sonando vetusto es su posteridad. Estamos hablando de una época donde la escena del Hair Metal se corría un poco del metal, para abrazar más el pop. En ese año bandas como Poison, Bon Jovi o Van Halen sacaban algunos de sus discos más pulidos, a la vez de ser de los más vendidos de su carrera.

No fue muy diferente para Ozzy, ya que “The Ultimate…” fue el disco que mejor rankeó en EEUU hasta ese momento, llegando al puesto número 6, con el single “Shot In The Dark” en el top 10, con su video rotando en MTV y con una gira de arenas llenas. Pero el éxito del momento se terminó conviertiendo en una especia de rechazo general, incluso nuestro héroe, que lo llegó a considerar de sus trabajos más flojos, con sus canciones abandonando las listas de temas de los shows para siempre, a excepción del hit “Shot In The Dark”.

Y la verdad se encuentra en la ancha avenida del medio. Sí, es un trabajo que sufre la producción de la época, pero para los que consideramos que el pop no es mala palabra, encontramos en canciones gancheras como “Lightning Strike” o baladas sentidas como “Killers Of Giants” gemas en el catálogo de Ozzy, además de un trabajo de guitarras exquisito por parte de Jake E Lee. No es una obra maestra, pero si un trabajo que vale la pena revisitar.

#5 Bark At The Moon» (1983) por Carlos Noro

La tercera aventura solista del Madman marcó un punto de quiebre en más de un sentido. Tras la muerte de Randy, Ozzy quedó devastado y con un futuro incierto. Hubo un paso fugaz de Bernie Tormé en la guitarra, luego llegó Brad Gillis (Night Ranger) para cumplir con los compromisos de gira, pero ninguno parecía el sucesor natural de Randy. La búsqueda terminó en Los Ángeles: ahí conoció a un joven guitarrista con un estilo filoso y una energía demoledora, Jake E. Lee, quien venía de tocar en bandas como Rough Cutt y Mickey Ratt (precursor de Ratt). Sharon, con su habitual olfato, lo reclutó convencida de que podía ser la chispa que Ozzy necesitaba para sostener su carrera.

Con Jake a bordo, «Bark At The Moon» terminó siendo un álbum bisagra. El tema título se convirtió en un clásico inmediato: riff afilado, batería con un pulso casi marcial y un Ozzy que, si bien nunca fue un virtuoso vocal, entrega un registro furioso y casi caricaturesco que encaja perfecto con la estética del hombre lobo que eligió para la portada. Canciones como “You’re No Different” y “Rock ’n’ Roll Rebel” dejan ver a un Osbourne con intenciones de expandirse más allá de lo sinfónico y oscuro, buscando un gancho melódico sin perder la rudeza. Por otro lado, “Centre of Eternity” (con su intro barroca) recuerda que aún latía en él un corazón influido por los experimentos de Sabbath.

La crítica de la época fue tibia, acusando al disco de sacrificar espontaneidad por pulido comercial, pero el tiempo lo terminó consolidando como uno de los pilares de su catálogo ochentoso y por ser el debut de un guitarrista que no solo llenó el vacío dejado por Randy, sino que le dio a Ozzy un aire renovado para encarar los años dorados de MTV

#4 «Ozzmosis” (1995) por Nico Arroyo

¡Qué bien le pegaron los ‘90 a Ozzy! Tras haber editado grandes discos en los ‘80, el Gordo se metió de lleno en la nueva década, primero en 1991 con “No More Tears” (disco con el que supuestamente se iba a retirar), pero cuatro años más tarde “Ozzmosis” profundizó la evolución que había comenzado en el álbum anterior. Producido por Michael Beinhorn (Red Hot Chili Peppers, Soundgarden, Marilyn Manson, Korn, etc.), este trabajo suena cristalino, potente y pesado.

El impactante comienzo con “Perry Mason”, seguida de la emotiva “I Just Want You” y “The Ghost Behind My Eyes”, logra que el disco salga ganando 3 a 0 desde el vestuario.Al igual que en el resto de los discos de Ozzy, además del dream team que lo acompaña —en este caso Zakk, Geezer Butler, Deen Castronovo y el maestro Rick Wakeman— se sumaron varias manos aportando su cuota de talento para enriquecer la obra: gente como Jim Vallance (compositor, arreglista y productor canadiense que ha trabajado con numerosos artistas), Mark Hudson (músico, productor y compositor estadounidense), Steve Vai y el mismísimo Lemmy Kilmister dejaron su huella. Pero, claro está, sin la voz y las melodías inconfundibles del Gordo, la magia no sería posible.

En definitiva, “Ozzmosis” es un disco emocional que parece haber entendido a la perfección lo que estaba pasando con el metal en los 90 y que, gracias al nivel de sus canciones y su producción, logra acariciar el corazón del oyente, cerrando una etapa brillante del Príncipe de las Tinieblas.

#3 “Diary Of A Madman” (1981) por Matías Sosa

Si bien “Blizzard Of Ozz” fue un debut solista categórico para Mr. Osbourne gracias a temas icónicos como ‘Crazy Train’ y ‘Mr. Crowley’, también dejó la vara muy alta para que el vocalista y su joven prodigio Randy Rhoads cranearan una nueva obra. Abordado en conjunto “Diary Of A Madman” podría definirse como un trabajo más homogéneo y mejor organizado que terminó de dar forma a la propuesta de Ozzy y ayudó a cimentar el sonido del nuevo heavy metal ochentoso.

Desde la apertura implacable con ‘Over the Mountain’ hasta composiciones más elaboradas como ‘Flying High Again’ y ‘Believer’ dejan ver a la dupla compositiva ya no como una promesa sino como una sinergia creativa afianzada. Lamentablemente fue el último disco de Rhoads antes de su prematura muerte y en el que blondo afianzó sus dotes de instrumentista y compositor generando expectativa de lo que podría hacer a continuación.

Sin embargo, este Diario dejó algunas perlas interesantes tales como que el bajo y la batería del disco fueron grabados íntegramente por Bob Daisley y Lee Kerslake pero quienes aparecen acreditados en su lugar fueron Rudy Sarzo y Tommy Aldridge, generando conflictos legales resueltos muchísimos años más tarde.

Una joya atemporal de escucha obligatoria y que pese a su portada bizarra, quedó marcada a fuego en el corazón de todos los fans de la discografia del príncipe de las tinieblas.

#2 «Blizzard of Ozz» (1980) por Hernán Mariotti


“Blizzard… ” fue mi “autorregalo” el día que cumplí catorce años. Ya por eso el disco (que también fue el primero de Ozzy que compré en vinilo y diciendo esto se que me cayó el DNI, que algún lector me lo alcance) tiene un lugar importante en mi corazón. Pero amén del influjo que las emociones personales puedan ejercer, musicalmente hablando siempre me pareció que “Blizzard…” y “Diary…» estaban cabeza a cabeza en un final a bandera verde por quedarse con el primer puesto en la discografìa solista de John Michael. Y en eso tiene mucho que ver un actor para nada secundario en esta historia, y al que siempre Ozzy señaló como el mejor socio creativo que tuvo a su lado: el recordado Randy Rhoads, que le peleaba al mismísimo Eddie Van Halen (nada menos) la cucarda de ser el violero más innovador en aquellos primeros, lejanos y dorados ’80. Este debut como solista del Gordo contiene tal vez las dos canciones más emblemáticas de su carrera:  “Crazy Train” y “Mr. Crowley”, esta última dueña del fabuloso aporte de otro grande como Don Airey, quien nos regala la intro de teclados más maravillosa en la historia del heavy metal.

Uno de los grandes méritos que tuvo siempre el Madman es el haber sabido rodearse de grandes músicos. En este caso debemos mencionar también a Bob Daisley en el bajo y composición de buena parte del material. Daisley anteriormente supo formar parte de grandes proyectos como Rainbow y Uriah Heep, banda por la que también pasó su compañero de base rítmica en este disco, el ya difunto Lee Kerslake.

El LP abre con otro clásico osbourniano. “I Don`t Know”, cuya letra de inspiración socrática reza “la gente me mira y me dice/ ¿está cerca el ocaso?/¿cuándo llegará el día final?”. Ozzy no sabía que su día final sobre el que versa la letra terminaría siendo el 22 de julio pasado. Creo que tampoco supo que, como suele suceder, la muerte es el estadío que marca la verdadera dimensión de un personaje célebre y la suya es y será realmente inmensa. Q.E.P.D, Gordo querido.

#1 “No More Tears” por Alejandro Do Carmo

¡»Ya fue! Se ahogó en la nada nuestro contrincante!» podría (parafraseando a otro grande que también extrañamos) haber cantado Ozzy a principios de los ’80 cuando se había convertido en uno de los maximos refrentes del heavy metal mientras sus ex compañeros en Sabbath debían enfrentar una serie de problemas internos tras la salida de Ronnie James Dio, golpe del cual tardarian en recuperarse comercialmente. Sin embargo, si bien Ozzy había podido reconvertir su carrera atravesando sin inconvenientes la movida hair metal, a fines de la década dorada metalera, el cansancio creativo se hacia notar, algo que se refleja en los ya comentados «The Ultimate Sin» y «No Rest For The Wcked».

Para su sexto trabajo en estudio, y aprovechando el cambio de década, nuestro héroe y su partenaire Sharon decidieron poner toda la carne al asador entregando un material con un sonido más moderno y aceptando colaboraciones de todo tipo que pudieran sumar para lograr el mejor resultado.

Y ahi tenemos entonces a Zakk poniendose la composicion al hombro, a través de riffs memorables y su estilo distintivo con sus característicos pinch harmonics; además de la participación de Lemmy en cuatro canciones, la vuelta de Bob Daisley al bajo y el aporte de Randy Castillo en la batería

Y si musicalmente el album explota, las letras no se quedan atrás y exploran obsesiones, el paso del tiempo y emociones profundas, a tono con los tiempos que corrían y que avecinaban el grunge.

Sin ir más lejos, el temazo que da titulo al disco (con su emblemática intro de bajo, mérito de Mike Inez de Alice In Chains que sería el bajista de la posterior gira) y canciones más melódicas como “Mama, I’m Coming Home” o “Time After Time” reflejan un costado más íntimo y vulnerable de Ozzy, sin perder la crudeza y mordacidad habitual.

El disco resultó un éxito, tanto comercial como artístico, ganándose el corazón de los fans y el respeto de la crítica, que dejó de verlo solamente como un personaje gracioso (algo que a Ozzy nunca le molestó) sino también como un artista que podía adaptarse a los cambios estilisticos y salir ileso en el intento.

“No More Tears” no sólo consolidó la carrera de Ozzy en los ’90, sino que también se convirtió en referencia obligada para el hard rock y el heavy metal de la época, gracias a su mezcla de melodía y agresividad, que influyó en varias bandas posteriores que no habían vivido su etapa junto a Sabbath.

¡Ozzy querido, desde MADHOUSE te despedimos dándote las gracias por todo lo que nos diste y por cambiar nuestras vidas!

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LOS ELECTORES

Hernán Mariotti

Diary Of A Madman

Blizzard Of Ozz

No More Tears

Ozzmosis

Down To Earth

Patient Nº 9

Bark At The Moon

No Rest For The Wicked

The Ultimate Sin

Scream

Black Rain

Ordinary Man

NICO ARROYO

Ozzmosis

No More Tears

Bark At The Moon

The Ultimate Sin

Blizzard Of Ozz

Diary of Madman

Down To Earth

No Rest For The Wicked

Patient N°9

Ordinary Man

Black Rain

Scream

MATÍAS SOSA

Diary of a Madman

Blizzard of Ozz

No More Tears

Bark At The Moon

Ozzmosis

The Ultimate Sin

Down To Earth

No Rest For The Wicked

Ordinary Man

Patient N°9

Black Rain

Scream

FACUNDO LLANO

No More Tears

Blizzard of Ozz

Diary of a Madman

Ozzmosis

The Ultimate Sin

Bark at the moon

Ordinary Man

Patient Number 9

No Rest For The Wicked

Down to Earth

Scream

Black Rain

CHARLY NORO

No More Tears

Blizzard of Ozz

Diary of a Madman

Ozzmosis

Bark at the Moon

Patient Number 9

The Ultimate Sin

Down to Earth

No Rest For The Wicked

Ordinary Man

Black Rain

Scream

ALE DO CARMO

Blizzard Of Ozz

No More Tears

Diary Of A Madman

Ozzmosis

Bark At The Moon

The Ultimate Sin

Patient Number 9

Down To Earth

Ordinary Man

No Rest For The Wicked

Black Rain

Scream

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