Con su marcha inexorable, el tiempo va cargando de efemérides los almanaques, impulsándonos al siempre interesante ejercicio de la mirada retrospectiva con la posibilidad de hacer los balances correspondientes que trae aparejada. Para estas ocasiones siempre se buscan números redondos, y cincuenta años no son moco de pavo. Así que MADHOUSE les propone un viaje en el tiempo musical para poner la lupa sobre aquel lejano 1971, repasando 50 de los más importantes lanzamientos discográficos de un año por demás prolífico. En la reseña encontraremos clásicos que siguen siendo revisitados en la actualidad, pero también obras que, si bien no tuvieron un destino rutilante, fueron influyentes para el desarrollo de futuros estilos y tendencias. Preparen entonces los vinilos, pongan el Wincofón a 33 RPM, apoyen la púa sobre el surco, aviven la memoria o despierten el asombro… y comencemos el viaje.

1) LED ZEPPELIN – “Led Zeppelin IV”. Llamarlo así es, en realidad, una convención. La portada del disco no muestra el nombre de la banda ni titulo alguno, apenas cuatro símbolos que representan a cada uno de los miembros del grupo, de ahí que algunos se refieran a él como “Four Symbols”. Si Led Zeppelín ya había alcanzado el status de megabanda, con su cuarta placa y fundamentalmente de la mano de un clásico atemporal como “Stairway To Heaven”, las puertas del Olimpo musical se les abrirían de par en par para siempre. Desde el rasgueo inicial de la guitarra de Jimmy Page en “Black Dog” hasta el ultimo mazazo de John «Bonzo» Bonham en “When The Leeve Breaks”, todo en el álbum encaja perfecto sin que falte ni sobre una nota. Si bien la carrera de la banda volvió a tener puntos altos, no volverían a parir un disco tan parejo como este.

2) JETHRO TULL – “Aqualung”. La historia de “Aqualung” es la historia de un gran malentendido. Erróneamente catalogado por la crítica como un trabajo conceptual, cuando en realidad no hay un eje temático en las canciones, lo cierto es que el cuarto disco de la banda fue el encargado de abrirles el camino a la fama, con un Ian Anderson en unas de sus mejores performances como compositor y letrista, y la guitarra de Martin Barre sonando más riffera que nunca. Al año siguiente, con su acidez habitual, Anderson se burlaría de la prensa especializada y de la idea del “concepto”, lanzando “Thick As A Brick”, álbum con un único tema de 44 minutos tan “grueso como un ladrillo”.

3) ALICE COOPER – “Killer”. Seguimos con los malentendidos: pese a lo que muchos creen, Alice Cooper fue durante años una banda con una formación estable y no el proyecto solista de Vincent Fournier. Recién con “Welcome To My Nightmare” (1975), el hombre de Detroit comenzaría su carrera solista… Volviendo a 1971, conducido por la siempre sapiente mano de Bob Ezrin (Pink Floyd, Bowie, Kiss) en la producción, “Killer” es sin dudas el trabajo más parejo de la primera etapa de Alice Cooper, gracias a rockazos como “Under My Wheels”, la oscuridad macabra de “Halo Of Flies” y “KIller”, o el gancho de “You Drive Me Nervous”. Una de las grandes perlas del año.

4) BLACK SABBATH – Master Of Reality”. Podría decirse que con su tercer trabajo, Black Sabbath se presentó en el Registro Civil para ponerle nombre a la criatura: “inscríbalo como Heavy Metal, señorita”. Ya despojados de los aires bluseros y el ambiente a zapada de sus trabajos anteriores, en “Master…» la banda de Birmingham no sólo termina de delinear su estilo, sino que da nacimiento a un género entero. Mejor producido que sus antecesores, los riffs de algunos de los temas incluídos en la placa, como “Children Of The Grave”, “Lord Of This World” o “Into The Void” serían el manual de iniciación para miles de guitarristas por venir.

5) PAUL McCARTNEY – “Ram”. Si Lennon tenía en Yoko a su mano derecha, Macca le da en “Ram” ese lugar a su por entonces esposa. En efecto, Linda aparece en los créditos de tapa, coros, producción y voz principal en el tema “Long Haired Lady”. El segundo esfuerzo solista del ex Beatle no fue del todo bien recibido por la crítica, pero si por el publico, alcanzando con la canción “Uncle Albert/Admiral Halsey” su primer número uno en el ranking de Billboard. Por aquel entonces, Paul se encontraba atravesando serios problemas legales con sus ex compañeros, hecho que se vería reflejado en la letra de “Too Many People” en las que lanza sus dardos particularmente contra Lennon.

6) JOHN LENNON- “Imagine”. El puterío Beatle post-separación nos lleva inevitablemente hasta acá. La repuesta de John no se hizo esperar y le devolvió gentilezas a Paul con su “How Do You Sleep?”, en cuya letra se leen frases como “lo único que hiciste fue Yesterday”… Para su segundo esfuerzo solista volvió a contar con los servicios del genial y controvertido Phil Spector en la producción, quien le dio una orientación más comercial al álbum. El objetivo fue alcanzado con creces, haciendo de “Imagine” el trabajo en solitario más exitoso de Lennon. Entre las contribuciones del álbum se encuentran viejos conocidos del ex Beatle como George Harrison, Klaus Voorman y Nicky Hopkins, además de Alan White, futuro baterista de Yes.

7) HUMBLE PIE – “Perfomance: Rockin’ the Fillmore”. Pese a ser tan respetados como Led Zeppelin o Deep Purple, Humble Pie nunca obtuvo la consideración del público argentino. Grabado en vivo en el mítico Filmore East de New York, un autentico templo rockero de aquellos años, la banda da testimonio de la polenta de la que era dueña. Considerada como una banda proto metal (fue el este el primer disco en la historia en publicarse con un sticker con la leyenda “Heavy Metal”), los Humble Pie en directo eran cosa sería. La producción corrió por cuenta de Eddie Kramer, así que si sos fan de Kiss, escuchate este álbum y decime si “Alive” no suena parecido… Liderada por el gran Steve Marriott, la banda recorre tanto temas propios como clásicos de autores de la talla de Ray Charles, Muddy Waters o Willy Dixon, en versiones altamente energéticas. “Perfomance…” marcaría la despedida de Peter Frampton como guitarrista líder, descontento con la dirección más pesada que estaba tomando el grupo, y a decir verdad, al bueno de Peter con su carrera solista y los álbumes en vivo no le iría para nada mal.

8) THE WHO – “Who’s Next”. Este hito en la carrera de la legendaria banda británica tiene su origen en “Lifehouse”, una ópera rock de tinte futurista, en la cual (¿cuándo no?) Pete Townsend estuvo trabajando durante un tiempo. Descartado el proyecto, mucho de ese material terminó en “Who’s Next”. El álbum probablemente sea el más hard rockero de la discografía de The Who, sin dejar por ello de lado la experimentación, dado que Townsend descubrió los sintetizadores -que eran LA innovación sonora de la época- y los introdujo con acierto en el sonido del cuarteto. La placa cuenta además de la habitual solvencia de la base rítmica Entwistle-Moon y de la voz pendenciera de Daltrey, con clásicos inoxidables como “Baba O’Riley” o “Won’t Get Fooled Again”. La producción corrió por cuenta del afamado Glyn Johns y tuvo colaboraciones del recientemente fallecido guitarrista de Mountain, Leslie West, en el tema “Baby Don’t You Do It” y del ubicuo Nicky Hopkins al piano en un par de canciones.

9) THE ROLLING STONES- “Sticky Fingers”. Darle play a un álbum y que arranque con “Brown Sugar” no es algo que ocurre todos los días, y eso que quien lo dice no es precisamente un fan de los Stones. La grabación de “Sticky Fingers” demandó casi dos años, mucho para los cánones de la época. Con el ingreso del guitarrista Mick Taylor como miembro estable (tocó parcialmente en “Let it Bleed”), la banda sonaba aggiornada a la nueva década, además de abordar temáticas más comprometidas en la parte lírica. A lo largo de los tracks conviven canciones hiper rockeras como “Bitch” con joyas acústicas como “Wild Horses” o “Dead Flowers”, tema que dos décadas más tarde sería versionado magníficamente por Guns N’ Roses. Merecen una mención aparte los arreglos de vientos presentes en varias canciones, realmente brillantes, y el peculiar arte de tapa con cierre relámpago incluido (!)

10) THE DOORS- “L.A. Woman”. Este disco llegó a editarse apenas tres meses antes de que Jim Morrison fuese encontrado muerto en París. Habían sido tiempos difíciles para la banda, con fricciones internas y los excesos haciendo mella en el temperamento del cantante. Muchos especulan asegurando que de no haber sido por la tragedia que lo disimuló, el hecho es que ya no quedaba mucho hilo en el carretel para The Doors como grupo. La placa sorprende por mostrar un sonido más robusto, en parte por el aporte de Jeff Scheff como bajista invitado y por su giro hacia el blues. La canción que da nombre al álbum, “Love Her Madly” o la climática “Riders On The Storm” son los momentos destacados de la obra póstuma de Morrison.

11) JANIS JOPLIN – “Pearl”. Y si de discos póstumos hablamos en ese 1971 que se cobró a varios íconos de la época, es obligatorio seguir con “Pearl”, segundo larga duración de Janis luego de distanciarse de la Holding Company, trabajo que fue editado a sólo tres meses de su fallecimiento. Repasándolo para esta reseña no deja de sorprenderme como la obra de Janis no perdió ni un céntimo de su intensidad interpretativa, esa misma que haría escuela y cuya influencia es fácilmente reconocible en monstruos como Robert Plant o Axl Rose. Bueno, no seamos malos: en Celeste Carballo también.

12) DEEP PURPLE- “Fireball”. Después del formidable volantazo que significó “In Rock”, una auténtica refundación de Deep Purple en la que dejaban atrás los erráticos comienzos de su formación original, con “Fireball” había llegado la hora de la reafirmación de esa nueva identidad. Si bien tuvo mejores ventas que su antecesor, es visto por ciertos fans de la dinastía púrpura como un disco flojo del Mark II. Quizás esa impresión se deba a que “Fireball” se editó en el medio de los dos mejores trabajos discográficos de la formación más celebrada de Purple (“In Rock” y “Machine Head”), pero de ninguna manera es un mal disco. Basta con ponerle la oreja al inicio con el tema homónimo, una nueva demostración de que si Zeppelín trajo la electricidad y la chispa, y Sabbath lo denso y macabro, Blackmore y Cía. fueron los encargados de imprimirle velocidad al naciente heavy metal, con una mención aparte para el trabajo de Ian Paice en el mismo, un verdadero muestrario del camino a seguir por todos los bateristas del género, con un trabajo de doble bombo adelantado veinte años a su época.

13) DAVID BOWIE – “Hunky Dory”. Pese a ser uno de los trabajos más icónicos del Duque Blanco, “Hunky Dory” tuvo un recibimiento tibio en cuanto a ventas, y tuvo que esperar a que el éxito de “Ziggy Stardust” traccionara el nivel de ventas del disco. “Changes”, “Life On Mars” o “The Man Who Sold the World” son algunas de las canciones aquí incluidas que serán aportes indelebles al repertorio clásico de Bowie. Los teclados estuvieron a cargo del integrante de una novel banda inglesa llamada The Straws y que prontamente se convertiría en un prócer del prog rock, un tal Rick Wakeman… Como dato curioso, el riff de “Andy Warhol” lo tomó prestado Metallica para “Master Of Puppets”. ¿No me creés? Hacé la prueba y escuchalo.

14) YES – “Fragile”. Acabamos de mencionar a Wakeman, así que había que seguir por acá, dado que cuando el rubio tecladista iba a embarcarse en la gira presentación de “Hunky Dory”, recibió el llamado de Yes para reemplazar a Tony Kaye. Así quedaría conformada la alineación más recordada del monstruo prog, que empezaría a dar resultados de entrada tal como queda demostrado en esta obra maestra que es “Fragile”, en el cual el quinteto británico pone -como nunca lo había hecho hasta entonces-el énfasis en el virtuosismo de sus integrantes. Gemas como “South Side Of The Sky” o “Hearts Of The Sunshine” son fieles muestras de lo dicho. A partir de este registro se dispararía la carrera meteórica del grupo, las grandes giras y los discos de platino.

15) MARVIN GAYE – “What’s Going On”. Ese año de vendimia que fue 1971 también nos dio esta obra fundamental del proclamado “Rey del Soul”. Pieza clave del sonido Motown, Marvin Gaye no pudo abstraerse al convulsionado panorama político que la Guerra de Vietnam trajo aparejado en la sociedad yanqui. Ese cambio de rumbo en la parte lírica le trajo serios problemas con su sello discográfico, que se opuso a publicarlo en un principio, por considerarlo demasiado contestatario y poco comercial. Por fortuna, el cantante se salió con la suya sacando a la luz un título que quedaría en la historia grande del género.

16) JONI MITCHEL – “Blue”. este es de esos discos donde suma mucho entender el idioma en el que está cantado, por ser Joni Mitchell una excelente letrista y narradora de historias de amores y desamores, de vínculos complejos y resiliencias. Ya desde el título se anticipa un tono intimista y melancólico, con canciones centradas casi exclusivamente en guitarras acústicas y piano, algunas de ellas inspiradas en su tormentosa relación con Graham Nash (Crosby, Still & Nash), con quien había roto un año atrás… Para seguir con las cuestiones del corazón, se destaca la activa participación como guitarrista y compositor de James Taylor, quien vivía un romance por ese entonces con Joni: ¡más que azul este álbum pudo ser color de rosa!

17) T.REX – “Electric Warrior”. Piedra angular del glam rock, a tal punto de ser uno de los registros que inauguró el género, “Electric Warrior” fue el medio que T. Rex utilizó para dejar atrás su pasado hippie y zambullirse en el mundo de las lentejuelas y la androginia. “Get it On”, el hit de la placa, llegó para transformarse en un clásico definitivo, contando con el aporte de Rick Wakeman en teclados y con el por entonces miembro de King Crimson, Ian Mc Donald, en saxo. Para encargarse de la producción del álbum, Bolan convocó a Tony Visconti, asiduo colaborador de David Bowie: los resultados y el paso del tiempo le dieron la razón.

18) VAN DER GRAAF GENERATOR- “Pawn Hearts”. Decir Van Der Graaf Generator es decir Peter Hammill, esa rara avis dentro del prog rock, a tal punto que fue el único de ese movimiento que quedó a salvo de la hoguera punk cuando Johnny Rotten confesó su admiración por el cantante, tecladista y compositor. “Pawn Hearts” es probablemente el álbum más áspero y retorcido de la carrera de Van Der Graaf, banda que supo montar un sonido tan energético como amenazante, pese a prescindir casi siempre de la guitarra eléctrica, remplazándola con un saxo deforme y distorsionado. Y el “casi” en esta ocasión viene de la mano de un invitado de lujo que hace su aporte en algunos pasajes del disco: Robert Fripp. Imperdible.

19) PAPPO’S BLUES – “Volumen I”. La pampa húmeda necesitaba un guitar hero y esa deuda moral quedó saldada cuando la cigüeña a la que le habían dicho Londres o tal vez Chicago, tiró finalmente al bebé en La Paternal. Cansado de tocar lo que le decían en bandas como Los Gatos o Los Abuelos De La Nada, Norberto Napolitano siguió los pasos de sus admirados Cream y Jimi Hendrix Experience y con estas bases armó su propio power trío. Con Black Amaya en batería y David Lebón en bajo, Pappo finalmente plasmó en vinilo la música que llevaba en la sangre, introduciendo una nueva dimensión musical en la escena local. Porque como bien reza este “Volumen I” ni bien arranca, “algo estaba cambiando”.

20) VOX DEI – “La Biblia”. Quilmes no queda tan lejos de La Paternal, así que allá vamos. Estos hijos dilectos del sur de Buenos Aires tuvieron la arriesgada idea de cranear una obra conceptual, algo inédito en la escena local de entonces. A eso súmenle que el tema alrededor del concepto son nada menos que las Sagradas Escrituras, en pleno gobierno militar y con el clero más que presente: qué puedo decirles… Más allá de las controversias que obviamente género, “La Biblia” supo defenderse por sí misma gracias a su altura artística. “Cuando todo era nada, era nada el Principio”, arranca cantando Ricardo Soulé en “Génesis”, en una afirmación que bien podría aplicarse a la obra de esos pioneros del rock argentino en sus años embrionarios.

21) JOHNNY WINTER – “Live Johnny Winter and”. Segunda pasada por el mítico Fillmore East a la hora de hacer una reseña de un álbum en vivo, formato que le cabe como anillo al dedo al albino guitarrista en cuestión. Amigo en dosis iguales tanto de la Gibson Firebird como de la heroína, en esta placa Johnny Winter vuelve a demostrar que fue uno de los interpretes más salvajes de R&R y blues de su época, con ajustadísimas, energéticas versiones de clásicos como “Jumpin  Jack Flash” o “Johnny B. Good”.

22) THE ALLMAN BROTHERS – “At Fillmore East”. Reafirmando lo dicho más arriba y sin sacar los pies de la sala, seguimos con otros ilustres visitantes del recinto. The Allman Brothers habían sido soportes en el lugar de The Grateful Dead, con una presentación tan convincente que Bill Graham, dueño del teatro, les ofreció hacer tres noches consecutivas en marzo del 71. El quinteto contaba en su haber con dos trabajos en estudio que no los habían dejado conformes, básicamente porque sentían que el formato canción los limitaba. Si bien eran una banda de rock sureño y blues, también tenían un toque jazzero y experimental, y sus shows eran el vehículo ideal para las largas zapadas y el despliegue instrumental de cada uno de sus integrantes. Es así que decidieron registrar esas noches que terminarían dando forma a este álbum doble, el cual recordamos no solo por su calidad y por cumplir 50 años, sino por haber logrado que la carrera de la banda despegara definitivamente.

23) THE MAHAVISHNU ORCHESTRA WITH JOHN McLAUGHLIN – “The Inner Mounting Flame”. Si en la reseña anterior hablábamos de rockeros tomando algunos elementos del jazz, le toca el turno ahora a The Mahavishnu Orchestra y su álbum debut, considerado por más de un crítico como la piedra fundacional de un género que comenzó dentro de la bolsa del rock progresivo para después tener identidad propia: el jazz rock. Su líder y mentor, John McLaughlin, venía de participar en “Bitches Brew”, de Miles Davis, y con su nueva banda llevaría aún más lejos el experimento iniciado por el recordado jazzero. Para hacer un tanto más exótica la cosa, el talentoso guitarrista agregaría cierto toque hindú a su sonido (se había convertido al hinduismo y fue bautizado como “Mahavishnu” por su gurú), además de un violinista como miembro estable del grupo. “TIMF” es el testimonio de cinco virtuosos juntos, pero con una química y una potencia sonora fenomenal, que influyó a mucho de lo que estaba por venir.

24) EMERSON, LAKE & PALMER – “Tarkus”. Aunque no todos lo sepan, ELP era un supergrupo. Keith Emerson ya había exhibido su talento con las teclas en The Nice, Carl Palmer venía de batir parches para Arthur Brown y Atomic Rooster y qué decir de Greg Lake, la voz de los dos primeros LPs de King Crimson… En “Tarkus”, el trío más mentado del prog pasó en limpio las ideas esbozadas en su epónimo álbum debut, sonando mucho más enfocados y consolidados en su estilo, empezando a pisar firme en el camino que los llevaría rumbo al estrellato dentro del firmamento progresivo.

25) RORY GALLAGHER – “Deuce”. Digno heredero de la tradición del blues blanco británico de pioneros como Alexis Corner o John Mayall, el ya desaparecido Rory Gallagher es una de las figuras más sobresalientes que haya dado ese estilo. Luego de disolver Taste, su anterior banda, pero manteniendo el formato de power trío tan en boga en esa época, inició una larga carrera que tiene a “Deuce” como uno de los álbumes más destacados en su discografía, que con los años se abriría a otros estilos como el jazz o el hard rock.

26) GENESIS – “Nursery Cryme”. Para decirlo en términos futboleros, en “Nursery Cryme” (juego de palabras entre rhyme, rima y cryme, crimen), Genesis encontró el equipo. Con los ingresos de Phil Collins y Steve Hackett, el quinteto inglés no solo consolidó su formación más recordada, sino también su primer clásico discogrñafico. Con un Peter Gabriel mostrando todo su histrionismo y capacidad para contar historias que iban de lo mágico a la crítica ácida, y la solvencia instrumental de los flamantes miembros citados más arriba, la banda mostraría en los discos por venir un estilo tan singular como complejo. “The Musical Box”, “The Return of the Giant Hogweed” y “For Absent Friends”, con el debut de Collins en voces, son algunos de los puntos altos de esta importante placa.

27) MOUNTAIN – “Nantucket Sleighride”. Mountain volvió a ser noticia recientemente a raíz del fallecimiento de su líder, Leslie West. Poco populares en Argentina, esta banda de Long Island fue pionera dentro de la escena del hard rock yanqui, anticipándose a monstruos como Aerosmith o Kiss, y obtuvo un temprano suceso que les permitió tocar en el mítico festival de Woodstock, habiendo debutado discográficamente ese mismo año (1969). La otra figura prominente de la agrupación era su bajista, Félix Pappalardi, que venía de producir nada menos que a Cream. Este, su tercer lanzamiento, conservaba los rasgos distintivos del sonido del grupo, pero le agregó un mayor protagonismo de su tecladista Steve Knight, decisivo en el sonido de la placa.

28) CACTUS – “One Way Or Another”. Ya que de necrológicas hablamos, mientras escribo esta reseña me entero de la muerte de Tim Bogert, bajista de Cactus. Bogert conformaba por aquellos años una base rítmica monolítica junto a Carmine Appice, que provenía de los seminales Vanilla Fudge, y que luego de este álbum serían convocados por el mismísimo Jeff Beck para formar el recordado y efímero power trío Beck, Bogert, Appice. Como muestra de lo antedicho poné al mango el tema que da título a la placa y fijate de lo que eran capaces estos pibes hace ya medio siglo.

29) MOTT THE HOOPLE – “Wildlife”. Los liderados por Ian Hunter habían arrancado con el pié derecho allá por 1969, pero para su tercer trabajo decidieron rumbear hacía algo más accesible. En efecto, “Wildlife” no es tan rockero como sus predecesores, teniendo en cambio más secciones acústicas, arreglos de cuerdas y temas más tranquilos. Esto dio como resultado que el álbum no fuese del todo bien recibido por sus seguidores. Un año después, un confeso admirador del grupo, un tal David Bowie, les compuso el single “All The Young Dudes”, que se convertiría en la canción más recordada de Mott The Hoople, y que le daría un espaldarazo definitivo a su carrera.

30) ZZ TOP – “First Album”. El barbado trío oriundo de Texas siempre dio la sensación, por su imagen, de que sus integrantes nunca fueron jóvenes y de muy probablemente haber estado ahí cuando la Tierra todavía estaba caliente… Pero lo cierto es que su historia arranca con este álbum que, si bien los mostraba algo inexpertos aún en estudio, ya dejaba avizorar esa demoledora mezcla de rock & roll sureño, boogie, hard rock y blues que cultivarían a lo largo de 50 años, amén del talento de su guitarrista, Billy Gibbons, que pronto sería un referente para muchos de sus colegas. El mismo explica el título de este álbum, que aunque decente no alcanzó a entrar en los charts: «Le pusimos ‘Primer Álbum’ porque queríamos que todos supieran que habría más. No teníamos la certeza de tener otra chance en el estudio, claro, pero todos teníamos las más grandes esperanzas».

31) FOCUS – “Moving Waves”. Para este, su segundo disco (también conocido como «Focus II»), Focus cambió de integrantes y de productor debido a las magras ventas de su primer registro: afuera quedaron Martin Dresden y Hans Cleuver, reemplazados por Cyril Havermans en bajo y Pierre Van Der Linden en batería. Con piezas desmesuradas como «Eruption», un tema de 23 minutos (!) basado en la opera «Eurídice» de Jacopo Peri, pero muy especialmente de la mano del endemoniado riff de “Hocus Pocus” (con un sonido proto thrash) donde Jan Akkerman se luce, los holandeses lograron la atención del público que les había sido esquiva, y pasarían a formar parte de la primera línea del prog, estilo que dominaría la escena del rock de aquellos años.

32) BEACH BOYS – “Surf’s Up”. La banda californiana por antonomasia durante los 60 se encontraba ante el desafío de introducirse en la nueva década, que traía nuevos sonidos y tendencias, por lo que este disco buscó renovarse, desde la tapa hasta las letras. Y si bien no repetirían el éxito alcanzado entonces, los hermanos Brian, Dennis y Carl Wilson se las arreglaron para producir muy buenos LPs como este “Surf’s Up” (nombre tomado de la canción que cierra el álbum y que procede de «Smile», el álbum inconcluso del grupo) que tras un marcado bajón de popularidad resultaría el álbum más vendido del grupo desde 1967, con temas de la talla de “A Day in The Life Of A Tree” o la canción que le da título al álbum. Aunque no del todo conocido por el público en general, muchos consideran a esta la placa más sólida que hayan grabado después del megaclásico “Pet Sounds”.

33) FACES – “Long Player”. Cuando Steve Marriott dejó a The Small Faces, estos convocaron a dos reemplazos de fuste como Rod Stewart y Ron Wood, ambos provenientes de The Jeff Beck Group, para pasar a llamarse Faces, a secas. En este contexto, “Long Player” es casi un manual para cientos de bandas de hard rock que poblarían la década que se estaba iniciando. Desde el vibrante comienzo con “Bad’N’Ruin”, la banda demuestra sus mejores cartas: una marcada raíz blusera, interpretaciones ajustadas (un par de temas son en directo), y la garganta poderosa de Rod Stewart, una de las mejores voces de su tiempo.

34) ROD STEWART- “Every Picture Tells A Story”. Seguimos con otro trabajo de 1971 del prolifico cantante escocés, quien pese a formar parte de bandas importantes como el JBG o Faces también llevó adelante una carrera solista en paralelo, con tres lanzamientos solistas en su haber para ese año. “Every Picture Tells a Story” hizo que las ventas del blondo frontman se elevaran notablemente, impulsadas por la magnífica “Maggie May”, canción que aún hoy sigue sonando en las FMs del mundo como si hubiera sido escrita ayer. También se destacan los covers de «Tomorrow Is A Long Time» y «(I Know) I’m Losing You», respectivamente de Bob Dylan y The Temptations. Como dato curioso, el resto de los Faces (Ron Wood, el tecladista Ian McLagan, el bajista Ronnie Lane y el batero Kenney Jones) hacen su aporte en el disco.

35) THIN LIZZY – Idem. Puntapié inicial de la carrera de esa leyenda llamada Phil Lynnot, uno de los mejores y más influyentes compositores que haya dado el hard rock. En su primera entrega, Thin Lizzy suena menos guitarrero que en sus subsiguientes trabajos, pero ya es perceptible el particular estilo del morocho bajista y cantante, con su manejo de la melodía tan particular como exquisito. Todavía como trío, están ausentes aquí los duelos de guitarras gemelas que serían marca registrada del grupo cuando unos pocos años después agregaran otro guitarrista a su formación estable. Con virtudes y defectos, este es otro disco imprescindible por su importancia histórica.

36) CAROLE KING – “Tapestry”. Este fue sin duda el mayor suceso alcanzado por la reconocida cantante y compositora neoyorquina, de la mano de “It’s Too Late”, hit que se mantuvo en el N°1 del ranking de Billboard durante nada menos que 15 semanas (record absoluto para una artista femenina durante 20 años, superado luego por Whitney Houston con «The Bodyguard»), además de convertirse en multiplatino y hacerse acreedor de 4 premios Grammy. Lo que no deja de ser curioso, dado que las temáticas de las letras distan de transitar el habitual pasatismo del pop ultra vendedor, pasando por temas como el abuso sexual, el misticismo o asesinatos en masa… en el album colaboran, entre otros, James Taylor (que luego llegaría al nro. 1 con su cover de «You’ve Got A Friend») y Joni Mitchell, y hay un par de covers de Aretha Franklin y The Shirelles.

37) GENTLE GIANT – “Acquiring The Taste”. Si bien Gentle Giant no alcanzó el status de otros compañeros de ruta como Yes o Genesis, siempre gozaron de prestigio y con el correr de los años su figura se fue acrecentando (y, con ese nombre, qué otra cosa esperaban). Con un grado de innovación incluso superior a otras bandas del género, el sexteto recurría para sus composiciones a un arsenal de los más variados instrumentos: melotrón, xilofón, timbales, saxo, clarinete, violín, trompeta y clavicordio, por citar sólo algunos. Este segundo trabajo se alejó del blues y el soul del debut, en busca de horizontes más experimentales; en la contratapa, la banda hizo esta famosa declaración: «Nuestro objetivo es expandir las fronteras de la música popular contemporánea a riesgo de ser muy impopulares. Hemos grabado cada canción con este pensamiento – debe ser única, aventurera y fascinante. Fue necesario combinar cada pizca de nuestro conocimiento musical y técnico para lograrlo. Desde el vamos hemos abandonado todas las ideas preconcebidos de comercialismo descarado. En cambio, esperamos ofrecerles algo mucho más sustancial y satisfactorio».

38) GRAND FUNK RAILROAD -“E Pluribus Funk”. Antes de que monstruos sagrados como Aerosmith, Kiss o Van Halen dominaran la escena en el gran país del Norte, este trío de Michigan ya reventaba estadios a puro rock and roll. En “E Pluribus Funk”, la agrupación refinó un poco su sonido, dotándolo de cierta negritud soulera, agregando el uso de teclados y dándole una mayor presencia a la base rítmica, sin perder la garra rockera que los caracterizaba. Otro ejemplo de sofistificación en las composiciones son los arreglos de cuerdas, presentes en el tema “Loneliness” que cierra el disco. Dos curiosidades: la tapa original fue circular y revestida con una película plateada para dar la impresión de una moneda. Por otro lado, el título es un juego de palabras con la frase latina «E Pluribus Unum» («De Muchos, Uno») que está en el escudo de los EE.UU.; aquí sería «De muchos, el Funk».

39) PINK FLOYD – “Meddle”. Roger Waters y sus muchachos habían empezado a dar pasos al costado de la psicodelia con el ingreso de Dave Gilmour en lugar del talentoso (aunque problemático) Syd Barrett y con “Meddle” comenzaron a orientar la nave hacia las costas del prog. “Echoes” de 23 minutos, con infinidad de climas y pasajes instrumentales, quizás resulte la muestra más acabada de ese cambio. El nuevo trabajo de estudio de Pink Floyd fue muy bien recibido en Inglaterra, pero para meterse definitivamente en el mercado americano, Floyd debería esperar todavía un par de años, más precisamente hasta la aparición de “Dark Side Of The Moon”.

40) SIR LORD BALTIMORE – Idem. Poco conocidos por el público masivo, estos muchachitos de Brooklyn fueron auténticos pioneros del stoner rock y del heavy metal. Dueños de una cantidad considerable de volumen y distorsión como para hacerles frente a los gigantes que sonaban del otro lado del Atlántico, Sir Lord Baltimore contaba, además, con la particularidad de que la voz principal fuera John Garner, su baterista. Pese a ser soportes de bandas importantes como Black Sabbath, el grupo jamás alcanzó la trascendencia que se merecía… Volviendo a este segundo álbum, el mismo mostró diferencias en relación al primero («Kingdom Come»,de 1970, bajando un cambio en su ritmo veloz. La banda pasó de trío a cuarteto en este disco, con Joey, el hermano de Louis Dambra, uniéndose como segundo guitarrista. Un dato extra: si les gusta Monster Magnet, sepan que el riff de guitarra del coro de «Woman Tamer» fue utilizado dicha banda en la canción que da nombre a su álbum de 1995, «Dopes To Infinity».

41) ELTON JOHN – “Madman Across The Water”. Le toca el turno en este año tan prolífico, a quien probablemente sea el más grande baladista contemporáneo. Considerado como su trabajo más introspectivo y un tanto oscuro, este fue el primero de sus registros en los que además de las voces, se hizo cargo de los teclados. Para ese entonces, Elton John haría de sus presentaciones en vivo un espectáculo aparte por sus vestuarios extravagantes, en consonancia con toda la movida glam de la época.

42) WISHBONE ASH – “Pilgrimage”. Si sos fan de las bandas con guitarras gemelas (léase con dos primeras guitarras) y de duplas célebres como Tipton-Downing o Mustaine-Friedman, quizá te interese saber que estos ingleses fueron pioneros absolutos en el asunto. “Pilgrimage” es el segundo disco de la banda y resulta algo más variado que su álbum debut, tendencia que se acentuaría en sus trabajos posteriores, debido a la influencia omnipresente del rock progresivo del que eran contemporáneos.

43) THE JEFF BECK GROUP – “Rough And Ready”. Tras la partida de dos figuras difíciles de reemplazar como Rod Stewart y Ron Word, el ex guitarrista de The Yarbirds pateó el tablero y cambió íntegramente de personal, entre los que se encontraba nada menos que Cozy Powell en batería. En este tercer trabajo Beck comenzaría a alejarse del hard rock y del blues pesado de sus anteriores obras que tanto lo acercaban a Led Zeppelín (“Truth” y “Led Zeppelin I” bien pueden considerarse como discos hermanos), para comenzar a incursionar en terrenos como el soul y el jazz, tendencia que se vería perfectamente plasmada en su carrera solista, dado que después de «Rough…» el JBG se disolvería.

44) CAN – “Tago Mago”. A lo largo de la reseña hemos nombrado muchas veces al prog rock, que en Alemania tuvo la escena más importante del estilo después de Inglaterra, y además tenía nombre propio: Krautrock. De esa camada, la de Can fue sin dudas la propuesta más experimental y este “Tago Mago”, un título fundamental del movimiento. A diferencia de la mayoría de los grupos progresivos de entonces, en Can había una preminencia de la percusión en su sonido, y una marcada influencia de la psicodelia, creando así un álbum en el cual la búsqueda iba más por el lado de generar climas que por la demostración de virtuosismo.

45) HAWKWIND- “In Search of Space”. El space rock fue un subgénero menor desprendido de la psicodelia sesentosa; en este rubro, tal vez Hawkwind sea probablemente la banda más conocida del estilo, en buena parte por haber contado con el inefable Lemmy Kilmister en sus filas (se convertiría en miembro estable en la gira de este disco). Sus presentaciones en vivo tienen fama de antológicas, con una bailarina nudista en escena, llamada Stacia, y la orden de cerrar las puertas de los lugares donde tocaban “para que la gente no huyera despavorida”… Con una marcada influencia del LSD, “In Search…” abunda en largos pasajes de cuelgue instrumentral, abonando el terreno para futuras propuestas como el stoner.

46) FRANK ZAPPA & THE MOTHERS- “Fillmore East – June 1971”. Mitad concierto de rock, mitad show de stand up, debido a los interludios de humor sexual a cargo de los ex Turtles Mark Volman y Howard Kaylan, el inclasificable Frank Zappa plasma por primera vez en vinilo lo que significaba la experiencia de asistir a uno de sus funambulescos shows. Ambicioso pero nunca solemne, complejo pero sin tomarse en serio, Zappa marca de manera muy fehaciente en este “Fillmore…” que cosas lo diferenciaban de otras propuestas de la época que se arrogaban el título de «música para entendidos». Dato extra: cuando Frank Zappa and The Mothers realizaban su tour europeo en ese año, se produjo el famoso incidente en el casino de Montreaux (Suiza) que culminó en un incendio, tal como lo narra Deep Purple en su hitazo “Smoke On The Water”.

47) CROSBY, STILL, NASH & YOUNG – “4 Way Street”. Otro álbum doble en vivo del ’71, en esta oportunidad a cargo de un verdadero supergrupo de aquel lejano entonces conformado por ex miembros de The Hollies, The Byrds y Buffallo Springfield. La placa contiene material de estudio de la banda como asimismo una selección de temas de los álbumes solistas de sus integrantes, situación que se ve reflejada en el mismo título del disco. Para ese entonces las relaciones entre los músicos eran tan tensas que las peleas en camarines se transformaron en comidilla de la escena musical del momento, y a las cuales Zappa satiriza en su álbum en vivo comentado en esta reseña.

48) SLY & THE FAMILY STONE – “ There’s A Riot Going On”– Los liderados por Sly Stone son considerados hoy en días próceres del funk, pero no por esa consideración dejaron de ampliar su paleta sonora hacia estilos como el pop o la psicodelia, apertura que se trasladaba a la formación misma del grupo, que mixturaba razas y sexos. Esta situación generó no pocos roces con la comunidad afroamericana, llegando al punto de ser presionados por el grupo radicalizado Black Panthers que les exigía la expulsión de los músicos blancos de su formación (!). El título del disco no hace otra cosa que reflejar el convulsionado panorama político estadounidense de comienzos de los 70, signado por la guerra de Vietnam y las luchas raciales.

49) SANTANA – “Santana III”. Este trabajo del guitarrista mexicano es la despedida de la agrupación de su primera etapa. En los años subsiguientes, Carlos Santana bucearía en los ritmos latinos -que ya habían estado presentes en parte en su obra previa- y en estructuras jazzeras. Un dato de interés: Neil Schön ingresa a la banda con apenas 17 años justo en este punto, para más tarde hacer carrera como guitarrista de Journey. Pese a ser amado por sus fans, este tercer trabajo quedó a la sombra del anterior (y popularísimo) “Abraxas”, tanto para la crítica como para el público en general.

50) GEORGE HARRISON – “The Concert For Bangladesh”. Este repaso por los 50 álbumes se completa con los Beatles que faltaban. El concierto organizado por George Harrison a beneficio de los refugiados de Pakistán fue grabado en sendas presentaciones en el Madison Square Garden, y cuenta entre las luminarias participantes al mismísimo Ringo Starr: cartón (beatlero) lleno. Otras ilustres participaciones para la ocasión fueron Bob Dylan, Eric Clapton, Leon Russell, Ravi Shankar y Billy Preston. La iniciativa fue precursora de proyectos similares por venir, como Live Aid o USA For Africa.

4 Comentarios

    • Gracias Bernardo! Nos alegra te haya gustado el informe. La persona responsable del error ya está en México escribiendo 100 mil veces «debo chequear bien las nacionalidades de los músicos» en la ladera del volcán Popocatepetl, que como bien sabemos sigue activo. ¡Abrazos!

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